¿Tendré suficiente leche para mi bebé? ¿Qué es la Hipogalactia?

¿Tendré suficiente leche para mi bebé? ¿Qué es la Hipogalactia?

La definición de hipogalactia es escasa producción de leche materna que impide obtener el aporte suficiente de leche para alimentar al bebé de forma exclusiva.

La incidencia de Hipogalactia real es baja, tan solo un 10% de los casos.

Sin embargo, cuando hablas con las mamás, la mayoría de las veces escuchas frases como:

–Le doy el pecho, pero también biberón porque no se estaba comiendo lo suficiente.

–Al final no le dí el pecho porqué no tenía suficiente leche.

–No le doy el pecho porque el pobre se quedaba inquieto tras la toma, parecía que tenía hambre.

–Es que con el pecho estaba pidiendo cada poco tiempo, creo que no tenía suficiente leche.

Todas estás afirmaciones normalmente viene en su mayoría de tres cosas:

1. Expectativas poco realistas de las necesidades de un bebé: Muchas veces pensamos que los bebés comen cada varias horas o que no es normal que pidan el pecho cada poco tiempo o que deben de dormir por la noche durante 6-7 horas.

La realidad es que los bebés se despiertan cada poco tiempo, a veces maman cada dos horas y a veces cada 15 minutos, dependiendo del día, la hora, la temperatura exterior, la edad…

Si supiéramos que esto es normal y no recibiéramos comentarios como ¿Otra vez quiere comer? O Este niño está todo el día enganchado a la teta, podríamos respirar tranquilas y normalizar la realidad de como come un bebé sano.

  1. Poco apoyo sanitario: Es realmente importante que antes de dar a luz y durante el proceso de la lactancia, tengamos un profesional al lado que esté cualificado e informado sobre lactancia materna para ayudarnos, apoyarnos y educarnos sobre estas cuestiones.

Muchas veces no es el caso, ya que, aunque se da mucha importancia a la preparación al parto (que es maravilloso) no se le da apenas importancia a la lactancia.

La mayor parte de las veces, parte de la base de que los profesionales de salud apenas han recibido formación sobre lactancia y muchas veces ellos mismos nos generan esas dudas infundadas o nos asesoran erróneamente.

  1. Pocas vivencias. Muchas veces el problema principal de las lactancias es un agarre inadecuado al pecho.

Los bebés nacen e instintivamente buscan el pecho de su madre, están preparados para mamar y mamar bien a no ser que tengan algún problema como un frenillo sublingual que se lo impida.

Sin embargo, las mamás no estamos acostumbradas a ver a los niños mamar, muchas veces no lo hemos visto nunca en casa o hemos tenido vivencias al respecto.

Esto hace que intentemos imitar posturas que vemos cuando un bebé toma biberón, que estemos incomodas o que no sepamos como se debe agarrar el bebé para recibir el aporte suficiente de leche.

Cuando un bebé no agarra bien el pecho se pueden generar muchos problemas como os cuento en el post de “Un correcto agarre”.

Una vez aclarado este punto, importantísimo, vamos a ver ¿porqué se produce una hipogalactia?

Como hemos visto Hipogalactia significa que el pecho de la mamá no produce suficiente leche como para poder alimentar a su bebé, las causas de esto pueden ser variadas.

El pecho materno se prepara desde antes incluso que nazcamos nosotras, es decir comienza su formación en el interior del útero de nuestra madre y se va desarrollando con nosotras a lo largo de nuestra infancia, adolescencia y edad adulta.

Además de las estructuras necesarias para la lactancia, también juegan un papel fundamental las hormonas, por lo tanto un desarreglo en las hormonas que se encargan de producir y eyectar la leche, va a suponer una escasa producción de la misma.

Las causas de hipogalactias pueden ser hormonales o glandulares.

Algunas causas se pueden tratar una vez diagnosticado el problema y de esta manera desaparecería el problema de producción.

Otras en cambio son permanentes.

Entre las causas de hipogalactia permanente está la hipoplasia mamaria.

El problema de esta condición es que el pecho no se ha desarrolla bien durante las etapas embrionarias o durante la pubertad debido a un problema hormonal.

En la etapa de la pubertad se empieza a formar el interior de la mama y los tejidos que posteriormente se encargarán de producir leche.

En el caso de la hipoplasia el pecho tiene un crecimiento imperfecto que da lugar a unas mamas de tamaño menor y con escaso tejido mamario en su interior.

No se trata de un pecho de tamaño pequeño, las mujeres que tienen el pecho pequeño disponen de tejido mamario para poder amamantar. El pecho con falta de tejido mamario tiene un aspecto característico:

  • Son pechos muy separados entre ellos.
  • La areola y el pezón pueden aparecer más engrosados ​​que el resto del pecho.
  • El pecho tiene una forma tubular parece un cono o un tubo.
  • También pueden presentar diferencias muy significativas de volumen entre un pecho y otro.

Durante el embarazo el pecho termina de desarrollarse y se prepara para la lactancia, otro indicativo de posible hipogalactia es que durante la gestación la mujer no nota el típico aumento de volumen del pecho, y a veces tampoco la areola modifica su color y no se oscurece.

En el post parto el pecho tampoco varía demasiado de tamaño y tampoco se nota la característica sensación de plenitud y de peso que conlleva la subida de leche.

Sólo mediante la evolución y el crecimiento del bebé durante los primeros días de vida se puede determinar la necesidad de que sea suplementado.

Otros factores que pueden derivar en una Hipogalactia son:

Trastornos alimentarios que producen amenorreas sostenidas

Durante cada menstruación, nuestro pecho sufre cambios, ya que se desarrolla y crece. Sin embargo, las mujeres que han sufrido trastornos alimentarios durante la pubertad y no han tenido la regla durante meses o, incluso, años pueden sufrir un escaso desarrollo de la glándula, lo que compromete su lactancia en un futuro. Como resultado de esas amenorreas el pecho puede ser hipoplásico y tener poco tejido mamario que puede resultar insuficiente para conseguir una lactancia materna exclusiva.

SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos)

Debemos tener claro que sufrir este síndrome, o verse afectada por alguno de estos problemas, no implica directamente problemas de lactancia.

Las mujeres que sufren este síndrome es conveniente que acudan a un especialista en lactancia materna y se informen sobre la existencia de un medicamento que ayuda a equilibrar el desajuste hormonal que padecen, para favorecer el crecimiento del tejido mamario durante el embarazo y la normalización de los receptores de prolactina en el posparto.

Alteraciones de la tiroides

Sufrir desarreglos tiroideos durante el embarazo o anteriormente puede afectar a la producción de leche materna, por ello, es necesario una supervisión inmediata tras el parto.

La glándula tiroides secreta especialmente tiroxina (T4) y triiodotironina (T3). En cuanto a la lactancia, la presencia de T3 es necesaria para que exista una adecuada respuesta a la prolactina de la mama, vital para la producción de leche.

Síndrome de Shehann

Cuando se produce una hemorragia severa en el parto, en el posparto o en etapas anteriores de la vida, esta puede comprometer el funcionamiento de la hipófisis (la glándula pituitaria). Se trata del centro neurálgico que controla, entre otras hormonas, las encargadas de producir la leche materna.

Se considera una patología grave, aunque poco común, e implica que la producción de leche sea insuficiente o incluso inexistente.

Cirugía de reducción mamaria

Si se daña en la operación la glándula mamaria, eliminando tejido mamario y seccionando los conductos galactóforos se puede producir una futura hipogalactia.

Entuertos ¿Es normal tener contracciones cuando doy el pecho?

Entuertos ¿Es normal tener contracciones cuando doy el pecho?

¿Es normal tener contracciones uterinas cuando doy el pecho en los primeros días tras el parto? 

La respuesta es Sí. Esto se llama Entuerto y hoy vamos a contar qué relación tiene este proceso y la lactancia.

Entuertos. ¿Qué son? ¿Cuándo aparecen? ¿Porqué se producen?… Así que vamos a ello.

Los entuertos son dolores abdominales tipo contracción, que tienen lugar durante las tomas en los primeros días tras el parto, ya sea vaginal o por cesárea.

Sabemos que la lactancia materna favorece la recuperación postparto, entre otras cosas, favoreciendo la involución uterina y el mantenimiento del tono muscular del útero, que se verán ayudadas por la liberación de oxitocina cuando el bebé succiona del pecho materno.

Al colocar al bebé al pecho y succionar, se genera un estímulo sobre el pezón que es conducido por las terminaciones nerviosas hasta el cerebro y este libera oxitocina.

La oxitocina también conocida como la hormona del amor, es una hormona que se produce en el hipotálamo y es liberada al torrente sanguíneo desde la hipófisis posterior.

Desde allí viajará a los distintos receptores específicos como los que se encuentran en las células mamarias o en el útero.

Al llegar a los receptores del útero, estimulará y mantendrá la contracción del músculo liso uterino, permitiendo las contracciones necesarias durante el parto y el alumbramiento.

Además, favorece el cierre temprano de los capilares rotos durante el alumbramiento, llevando a una disminución del sangrado posparto.

De igual forma, se producirán estás contracciones durante los primeros días postparto, permitiendo así que el útero involucione y recupere su tamaño y forma y reduciendo las posibilidades de tener una hemorragia postparto.

Estas contracciones uterinas se van a producir demos o no el pecho, ya que es necesario para la recuperación de nuestro cuerpo.

Sin embargo al ofrecer el pecho se producirá una liberación mayor de oxitocina, ya que nuestro cuerpo se verá ayudado por ese reflejo de succión que hace el bebé al mamar.

Por tanto, aunque sean un poco incómodas, tranquilas, esos dolores son normales, es nuestro cuerpo recuperándose.

Si necesitas ayuda con tu lactancia, o quieres prepararte antes de la llegada de tú bebé, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

 

Consejos para amamantar cuando nuestro peque tiene mocos.

Consejos para amamantar cuando nuestro peque tiene mocos.

Una mala posición y un mal agarre están asociados a una menor duración de la lactancia materna, por tanto, que estemos cómodas durante la lactancia y que el bebé esté en una posición optima para coger el pecho, es fundamental.

Hay muchísimas posturas que podemos probar hasta dar con las que mejor se adapten a nosotras como ya vimos en un post anterior.

Pero hoy os quiero hablar de una en concreto que durante esta época del año puede sernos útil conocer y que no vemos a menudo.

En la época de otoño e invierno es muy común que los niños tengan mocos, se pongan malitos y por consiguiente les cueste más comer, al igual que nos pasa a los adultos.

Como bien dice Lucia mi pediatra:

«Los mocos se cogen en septiembre y se sueltan en mayo”

Esto muchas veces nos crea verdaderos quebraderos de cabeza, en especial con los más pequeñitos, para los que supone un esfuerzo extra mamar, si no respiran muy bien debido a la congestión nasal.

Muchas veces al ponerles en las posiciones más usadas como por ejemplo la posición de cuna o sentada, se obstruye aún más sus fosas nasales, como nosotros cuando estamos congestionados y nos acostamos en la cama.

Una buena alternativa es usar posturas que los mantengan más incorporados, ya que de esta manera ayudaremos a que respiren mejor y puedan comer más cómodos.

La primera posición de la que quiero hablaros es la posición biológica.

Esta postura es muy buena opción cuando el bebé es aún muy pequeñito.

En esta posición la mamá se recostará ligeramente, en lugar de tumbarse totalmente sobre su espalda, ayudándose de cojines o almohadas. Se coloca al bebé sobre el pecho o la tripa de mamá y el bebé instintivamente cabeceará para buscar el pecho. Puede tardar un ratito, así que tranquilas, aunque también podemos ayudarle un poquito colocándolo cerca.

Está postura es muy recomendada también las primeras semanas tras el nacimiento y ayuda cuando la mamá tiene problemas como grietas o dolor debido a un mal agarre, ya que con la postura podemos mejorar esté agarre. Además, en nacimientos por cesárea también es una buena opción ya que la zona de la herida quirúrgica queda libre y sin presión.

La segunda posición es la posición de Koala o caballito. En está postura, la mamá se estará sentada con la espalda completamente recta y el bebé se sentará a horcajadas sobre el muslo de la madre o sobre la cadera, y tanto su columna como su cabeza deben mantenerse en posición vertical alineadas mientras mama.

Está postura es más común en bebés más mayores que ya sostienen su cabeza, pero puede realizarse con bebés más pequeños si les ayudamos nosotros a mantener la postura.

Está posición también es muy socorrida en casos en los que el pecho de la mamá tenga gritas o dolor, ya que favorece el agarre profundo del pecho. Además, es beneficiosa en lactantes con reflujo gastroesofágico importante o infecciones de oído (suelen preferir estar en posición vertical). También puede irles bien a bebés con anquiloglosia o con un tono muscular bajo.

Espero que te haya gustado este post y sea de utilidad.

Y no olvides que si existen problemas con tú lactancia o necesitas información puedes escribirme para que realicemos una consultoría y podamos resolver juntas los posibles problemas.

 

Lactancia Materna y VIH/SIDA

Lactancia Materna y VIH/SIDA

0Alrededor de 160.000 personas viven en España infectadas por el VIH y de ellos e 54% son mujeres o niñas.

El VIH o virus de inmunodeficiencia humana, es una enfermedad que se ha expandido a lo largo de todo el mundo, afectando sin distinción de sexo ni edad.

El VIH se transmite por la transfusión de sangre, uso de drogas inyectables, transmisión vertical (de madre a bebé) y por relaciones sexuales de una persona infectada sin métodos de protección.

A nivel mundial se estima que la mitad de la población que está infectada por este virus son mujeres, aumentando así la probabilidad de transmitir la enfermedad al bebé durante el embarazo, parto o el puerperio.

La infección del lactante por la leche materna va a depender de muchos factores asociados como son: la carga viral de la madre en el momento de la lactancia, heridas en el pecho, mastitis, incorporación de otros alimentos durante la lactancia materna, inmadurez del sistema inmune del recién nacido, entre otros.

Si bien es verdad que no todos los hijos de madres con VIH adquieren esta infección al ser amamantados, en nuestro medio no se recomienda la Lactancia Materna como método de alimentación para bebés cuyas madres estén infectadas por VIH.

Esto se debe en gran medida, a que, en España, la mayor parte de la población puede acceder a alimentación artificial sin tener esto un riesgo alto en la salud de sus bebés.

El nivel económico de las familias, en general, es suficiente como para poder acceder ha este tipo de leches y a la cantidad que necesitan sus bebés para alimentarse adecuadamente. Además, se tiene acceso a agua potable y a una salud pública en todo su territorio.

Por tanto, en países desarrollados o con altos niveles económicos, entre los que se encuentra el nuestro, no se aconseja que las madres infectadas por VIH amamanten a sus hijos, de modo que se evitará el contagio del bebé a través de la leche materna.

Sin embargo, en países en vías de desarrollos si se recomienda la lactancia materna exclusiva y esto se debe en gran medida a lo siguiente:

  • Los ingresos económicos de estas personas suelen ser bajos y la alimentación artificial resulta muy cara. Muchas veces estas familias no pueden acceder a la cantidad adecuada de leche artificial y los bebés pueden sufrir desnutrición o incluso se producen muertes por la escasez de alimento o su mala preparación.
  • El agua potable en muchas comunidades en estos países no es posible y esto puede llevar a graves infecciones en los recién nacidos cuyo sistema inmune no está desarrollado.
  • Las grandes distancias entre donde residen estas familias y donde pueden adquirir estas leches de fórmulas.
  • Además, la lactancia materna previne de numerosas enfermedades respiratorias, digestivas, y en estos países muchas veces la causa de morbilidad y mortalidad de los bebés son por enfermedades infecciosas como las diarreas e infecciones respiratorias y la desnutrición.

En la recomendación de la lactancia materna en países en vías de desarrollo, se debe poner especial énfasis en que la lactancia materna debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé y luego se debe realizar un destete abrupto del niño. Esto es debido a que la incorporación de otro tipo de alimento daña a mucosa intestinal del niño haciendo que el riesgo de trasmisión del virus sea aún mayor. El riego de trasmisión del virus del VIH por lactancia materna se encuentra entre un 5% y un 20%, lo que la hace ser favorable en aquellos países donde las enfermedades infectocontagiosas y la desnutrición cobran más vidas que el propio SIDA.

Es importante conocer también, que la leche materna de madres con VIH puede ser pasteurizada (temperaturas de 62. 5º por 30 minutos) evitando así su transmisión, pero solo se aconseja este método a madres muy comprometidas con el proceso.

Aquí os dejo las últimas recomendaciones de la OMS con respecto al VIH y la lactancia, espero que os sirva de ayuda.

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/43987/9789243595962_spa.pdf?sequence=1

 

Posiciones para amamantar

Posiciones para amamantar

Hoy vamos a conocer las posiciones que podemos usar a la hora de amamantar a nuestro bebé.

Existen unas cuantas posiciones, lo importante de las posiciones es que tanto mamá como bebé estén cómodos y permita un buen agarre.

Aún así y para casos específicos, existen ciertas posiciones que pueden ser de utilidad para solventar algunos problemas como pueden ser, un mal agarre, dolor en la cicatriz tras una cesárea

Crianza biológica o método Colson:

  • Susan Colson, matrona 2008.
  • Mamá: Tumbada en un ángulo de 15º a 65º, boca arriba.
  • Bebé: Tumbado boca abajo, en contacto estrecho con su mamá. Estimula hasta 20 reflejos primarios.
  • Aconsejable: Problemas de agarre, dolor al mamar, grietas o rechazo del pecho.

Crianza biológica parcial o acostada:

  • Mamá: Tumbada o de lado con un ángulo de 0º a 14º y la cabeza ligeramente recostada sobre la almohada.
  • Bebé: En frente de mamá y pegado con el cuerpo alineado.
  • Aconsejable: Tomas nocturnas y primeros días. Muy útil para bajada de leche intensa o pecho voluminoso.

Acostada tras cesárea o inversa:

  • Mamá: Igual que en la anterior.
  • Bebé: En paralelo a la madre.
  • Aconsejable: Muy útil en mastitis u obstrucciones de la parte superior del pecho.

Sentada:

  • Mamá: Sujetando al bebé con la mano en su espalda y la cabecita apoyada en su antebrazo. Con la otra mano puede acercar el pecho al bebé para ayudar en el agarre.
  • Bebé: Frente a la mamá y con el cuerpo alineado.
  • Aconsejable: Sí se elevan las piernas es una posición muy cómoda tras episiotomías o puntos por desgarros, ya que libera al periné.

Cuna:

  • Mamá: Sentada vertical.
  • Bebé: Cabeza y cuello colocados sobre el antebrazo de mamá y el cuerpo a la altura del estómago.
  • Colocar un cojín o varios en la espalda de mamá. Cuidado con la altura si usamos un cojín de lactancia.

Cuna cruzada:

  • Mamá: Sentada vertical.
  • Bebé: Descansa sobre el antebrazo contrario.
  • Aconsejable: Dificultades para el agarre, ya que la mamá puede colocarlo y usar la mano libre para sujetar al bebé a la altura del cuello o inclinarle la cabeza.

Invertida o balón de rugby o fútbol americano:

  • Mamá: Sentada.
  • Bebé: Se sitúa bajo la axila de la mamá con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho y se le acerca el pezón a la altura de la nariz.
  • Aconsejable: Bebés prematuros, gemelos o mujeres con cesáreas.

Rugby doble:

  • Precisa una almohada o cojín de lactancia, para que la mamá pueda dar la lactancia a la vez a los dos bebés y tener las manos libres.
  • Aconsejable: Gemelos y en especial para cesáreas de parto múltiple. Favorece el contacto visual.

Caballito:

  • Mamá: Sentada.
  • Bebé: Sentado sobre una de las piernas de mamá, con el abdomen pegado y apoyado sobre el abdomen materno.
  • Aconsejable: Grietas, bebés con reflujo gastroesofágico importante, prematuros, RN con problemas para fijar el pecho (labio leporino, fisura palatina o retromicrognatia) o problemas de hipotonía (sujetar el pecho por debajo a la vez que se sostiene la barbilla). También en casos de mastitis u obstrucción de algún lóbulo mamario en la parte inferior de la mama.

Koala:

  • Bebé: Sentado a horcajadas sobre los muslos o las caderas de mamá. Tanto la cabeza como la columna deben estar verticales durante la lactancia.
  • Aconsejable: Es la más cómoda para bebés con reflujo o infecciones de oído. También en anquiloglosia o bajo tono muscular.

Loba o cuatro patas:

Aunque es una posición incomoda, para problemas concretos y de corta duración es útil.

  • Mama: De cuclillas dejando suspendido el pecho y el pezón sobre la boca del bebé.
  • Bebé: Tumbado boca arriba.
  • Aconsejable: Problemas de mastitis u obstrucción en la parte superior del pecho, facilita el drenaje de los conductos galactóforos.

Mano de bailarina:

  • Es especialmente usado en bebés con Síndrome de Down, bajo tono muscular, dificultad para le agarre o prematuros.
  • Permite gran sujeción y que la mamá vea como coloca el pecho. La mamá debe sujetar el pecho por debajo con la mano con tres dedos en forma de U y coger la mandíbula del bebé colocando el pulgar y el índice sobre sus mejillas.

Lo importante como hemos visto, es probar y usar la que más se adapte en el momento a nosotras y nuestro bebé.

 

 

 

Sí tienes dudas sobre este tema, sobre tu lactancia o problemas de dolor, grietas o molestias cuando das el pecho, no dudes en contactar conmigo, estoy aquí para ayudarte. 

¿Cómo conservar la leche materna?

¿Cómo conservar la leche materna?

Hoy vamos a hablar de un tema que parece un rompecabezas muchas veces, ¿Cómo se debe conservar la leche materna? ¿Cuánto tiempo puede estar en la nevera o congelador? ¿Por qué huele raro cuando descongelamos la leche?

En primer lugar, deciros que antes de comenzar a realizar un banco de leche materna en casa, es aconsejable probar a congelar un poco y ofrecerlo al bebé antes de hacer un banco grande, debido a que algunas veces los bebés rechazan la leche cuando se ha congelado y descongelado, ya que en algunas ocasiones puede cambiar el sabor y el olor.

Mi consejo es que probéis primero a dar la leche extraída con el método alternativo que hayáis elegido: vasito, cuchara, biberón… Si el bebé no lo rechaza, iremos al segundo paso, ya que sabremos que el bebé no rechaza que le deis el alimento de otro envase que no es el pecho de mamá.

El segundo paso sería congelar una pequeña de leche materna y probar si el bebé la toma bien, una vez que se ha descongelado. Algunas veces el sabor de la leche cambia al descongelarse debido a la acción de la Lipasa, que es una enzima que se encarga de degradar los glóbulos de grasa de la leche materna para que sea más digerible para el bebé.

Sí acepta la leche tras descongelarse perfecto, sino es así es conveniente seguir unos pasos a la hora de congelar y descongelar la leche para que se reduzca la acción de la lipasa y así el bebé acepte mejor esta leche.

Como conservar la leche:

Una vez comencemos a extraernos leche para administrarla al bebé en caso de que nosotras no estemos para darle de mamar, debemos conocer cuánto tiempo dura la leche tanto en temperatura ambiente como en nevera o en el congelador, para ello os dejo esta tabla a continuación.

Otra pregunta común es ¿Qué recipiente es mejor para almacenar la leche?

En realidad, se pueden usar tanto bolsas especificas para ello, como recipientes de plástico o cristal. Cada opción presenta sus pros y sus contras.

  • Bolsas zip: debemos saber que no se pueden reutilizar, es decir que solo tienen un uso, después de ese uso debemos tirar la bolsa y usar una nueva. Lo bueno es que ocupan poco espacio en el congelador.
  • Tarros de plástico: Son seguros y se pueden reutilizar durante algunos meses, sin embargo, suelen ocupar bastante y al ser conveniente congelar la peche en cantidades pequeñas, puede dificultar la gestión del espacio.
  • Botes de cristal: Estos botes son reutilizables y pueden tenar distintas medidas. Es importante saber que los botes deben tener una boca ancha que permita su limpieza a fondo. Además, la tapa debe ser de plástico y asegurarnos que cierra correctamente. También tiene a su favor el echo de que la grasa no se pega tanto a las paredes y es más fácil reconstruir la leche.

Sea cual sea el recipiente que vayáis a usar recordar:

Es recomendable congelar la leche en pequeñas cantidades para evitar desperdiciarla, ya que una vez descongelada ya no podremos volver a congelarla.

No llenéis nunca el recipiente entero, ya que en especial en los botes de cristal, al congelarse, el volumen se expande y si no tiene espacio puede romper el recipiente.

Además, hay que recordar que al congelarse o enfriarse, la leche se va a separar en dos capas, una de agua y otra con la grasa. Esto es normal y lo único que debemos hacer es mezclar de nuevo ambas capas (bien sea agitando el bote, con una cuchara o calentando la leche).

Y por supuesto saber que puede cambiar de olor y sabor tras estos procesos, pero no quiere decir que la leche esté en mal estado, siempre y cuando se haya almacenado correctamente.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia o para preparar tu banco de leche,  no dudes en ponerte en contacto conmigo.