La leche de brujas o galactorrea del bebé es un proceso que se da a veces en los recién nacidos a término, en cual podemos observar que el pecho de nuestro bebé está inflamado y del pezón puede secretar leche.

Esto es un proceso normal que puede ocurrir tanto en niñas como en niños y que no depende de si están siendo alimentados con lactancia materna o artificial. 

Esto se produce debido a que las hormonas placentarias de la madre pasan al bebé por medio de la placenta en el útero materno. 

Está secreción tiene una composición parecida al calostro materno y se pueden encontrar en ellas grandes cantidades de grasa y ácidos grasos. Aunque está concentración es mayor en la leche materna. 

Esto es algo perfectamente normal, y no debemos asustarnos si se presenta en nuestro bebé al nacer, sin embargo debemos saber que no debemos estimular el pecho del bebé, ni intentar extraer la secreción, ya que su manipulación puede estimular el pecho del bebé y puede producir infecciones.

Esta secreción desaparece sola al cabo de 3 o 4 semanas sin mayor repercusión.

El nombre que se le da, se remonta a la Edad Media. en este momento de la historia la caza de brujas estaba al orden del día y en se pensaba que la presencia de verrugas o el «tercer pezón» se usaba por las brujas para alimentar con leche a seres malignos. A falta de este pezón, la población pensaba que las brujas podían usar a los bebés recién nacidos para alimentar a estos seres malignos. 

Por este motivo algunas personas aún piensan que esta secreción de leche en el recién nacido es algo peligroso y que hay que eliminarla o quitar al bebé la alimentación con pecho materno, aunque nada más lejos de la realidad. 

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