Posiciones para amamantar

Posiciones para amamantar

Hoy vamos a conocer las posiciones que podemos usar a la hora de amamantar a nuestro bebé.

Existen unas cuantas posiciones, lo importante de las posiciones es que tanto mamá como bebé estén cómodos y permita un buen agarre.

Aún así y para casos específicos, existen ciertas posiciones que pueden ser de utilidad para solventar algunos problemas como pueden ser, un mal agarre, dolor en la cicatriz tras una cesárea

Crianza biológica o método Colson:

  • Susan Colson, matrona 2008.
  • Mamá: Tumbada en un ángulo de 15º a 65º, boca arriba.
  • Bebé: Tumbado boca abajo, en contacto estrecho con su mamá. Estimula hasta 20 reflejos primarios.
  • Aconsejable: Problemas de agarre, dolor al mamar, grietas o rechazo del pecho.

Crianza biológica parcial o acostada:

  • Mamá: Tumbada o de lado con un ángulo de 0º a 14º y la cabeza ligeramente recostada sobre la almohada.
  • Bebé: En frente de mamá y pegado con el cuerpo alineado.
  • Aconsejable: Tomas nocturnas y primeros días. Muy útil para bajada de leche intensa o pecho voluminoso.

Acostada tras cesárea o inversa:

  • Mamá: Igual que en la anterior.
  • Bebé: En paralelo a la madre.
  • Aconsejable: Muy útil en mastitis u obstrucciones de la parte superior del pecho.

Sentada:

  • Mamá: Sujetando al bebé con la mano en su espalda y la cabecita apoyada en su antebrazo. Con la otra mano puede acercar el pecho al bebé para ayudar en el agarre.
  • Bebé: Frente a la mamá y con el cuerpo alineado.
  • Aconsejable: Sí se elevan las piernas es una posición muy cómoda tras episiotomías o puntos por desgarros, ya que libera al periné.

Cuna:

  • Mamá: Sentada vertical.
  • Bebé: Cabeza y cuello colocados sobre el antebrazo de mamá y el cuerpo a la altura del estómago.
  • Colocar un cojín o varios en la espalda de mamá. Cuidado con la altura si usamos un cojín de lactancia.

Cuna cruzada:

  • Mamá: Sentada vertical.
  • Bebé: Descansa sobre el antebrazo contrario.
  • Aconsejable: Dificultades para el agarre, ya que la mamá puede colocarlo y usar la mano libre para sujetar al bebé a la altura del cuello o inclinarle la cabeza.

Invertida o balón de rugby o fútbol americano:

  • Mamá: Sentada.
  • Bebé: Se sitúa bajo la axila de la mamá con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho y se le acerca el pezón a la altura de la nariz.
  • Aconsejable: Bebés prematuros, gemelos o mujeres con cesáreas.

Rugby doble:

  • Precisa una almohada o cojín de lactancia, para que la mamá pueda dar la lactancia a la vez a los dos bebés y tener las manos libres.
  • Aconsejable: Gemelos y en especial para cesáreas de parto múltiple. Favorece el contacto visual.

Caballito:

  • Mamá: Sentada.
  • Bebé: Sentado sobre una de las piernas de mamá, con el abdomen pegado y apoyado sobre el abdomen materno.
  • Aconsejable: Grietas, bebés con reflujo gastroesofágico importante, prematuros, RN con problemas para fijar el pecho (labio leporino, fisura palatina o retromicrognatia) o problemas de hipotonía (sujetar el pecho por debajo a la vez que se sostiene la barbilla). También en casos de mastitis u obstrucción de algún lóbulo mamario en la parte inferior de la mama.

Koala:

  • Bebé: Sentado a horcajadas sobre los muslos o las caderas de mamá. Tanto la cabeza como la columna deben estar verticales durante la lactancia.
  • Aconsejable: Es la más cómoda para bebés con reflujo o infecciones de oído. También en anquiloglosia o bajo tono muscular.

Loba o cuatro patas:

Aunque es una posición incomoda, para problemas concretos y de corta duración es útil.

  • Mama: De cuclillas dejando suspendido el pecho y el pezón sobre la boca del bebé.
  • Bebé: Tumbado boca arriba.
  • Aconsejable: Problemas de mastitis u obstrucción en la parte superior del pecho, facilita el drenaje de los conductos galactóforos.

Mano de bailarina:

  • Es especialmente usado en bebés con Síndrome de Down, bajo tono muscular, dificultad para le agarre o prematuros.
  • Permite gran sujeción y que la mamá vea como coloca el pecho. La mamá debe sujetar el pecho por debajo con la mano con tres dedos en forma de U y coger la mandíbula del bebé colocando el pulgar y el índice sobre sus mejillas.

Lo importante como hemos visto, es probar y usar la que más se adapte en el momento a nosotras y nuestro bebé.

 

 

 

Sí tienes dudas sobre este tema, sobre tu lactancia o problemas de dolor, grietas o molestias cuando das el pecho, no dudes en contactar conmigo, estoy aquí para ayudarte. 

¿Cómo conservar la leche materna?

¿Cómo conservar la leche materna?

Hoy vamos a hablar de un tema que parece un rompecabezas muchas veces, ¿Cómo se debe conservar la leche materna? ¿Cuánto tiempo puede estar en la nevera o congelador? ¿Por qué huele raro cuando descongelamos la leche?

En primer lugar, deciros que antes de comenzar a realizar un banco de leche materna en casa, es aconsejable probar a congelar un poco y ofrecerlo al bebé antes de hacer un banco grande, debido a que algunas veces los bebés rechazan la leche cuando se ha congelado y descongelado, ya que en algunas ocasiones puede cambiar el sabor y el olor.

Mi consejo es que probéis primero a dar la leche extraída con el método alternativo que hayáis elegido: vasito, cuchara, biberón… Si el bebé no lo rechaza, iremos al segundo paso, ya que sabremos que el bebé no rechaza que le deis el alimento de otro envase que no es el pecho de mamá.

El segundo paso sería congelar una pequeña de leche materna y probar si el bebé la toma bien, una vez que se ha descongelado. Algunas veces el sabor de la leche cambia al descongelarse debido a la acción de la Lipasa, que es una enzima que se encarga de degradar los glóbulos de grasa de la leche materna para que sea más digerible para el bebé.

Sí acepta la leche tras descongelarse perfecto, sino es así es conveniente seguir unos pasos a la hora de congelar y descongelar la leche para que se reduzca la acción de la lipasa y así el bebé acepte mejor esta leche.

Como conservar la leche:

Una vez comencemos a extraernos leche para administrarla al bebé en caso de que nosotras no estemos para darle de mamar, debemos conocer cuánto tiempo dura la leche tanto en temperatura ambiente como en nevera o en el congelador, para ello os dejo esta tabla a continuación.

Otra pregunta común es ¿Qué recipiente es mejor para almacenar la leche?

En realidad, se pueden usar tanto bolsas especificas para ello, como recipientes de plástico o cristal. Cada opción presenta sus pros y sus contras.

  • Bolsas zip: debemos saber que no se pueden reutilizar, es decir que solo tienen un uso, después de ese uso debemos tirar la bolsa y usar una nueva. Lo bueno es que ocupan poco espacio en el congelador.
  • Tarros de plástico: Son seguros y se pueden reutilizar durante algunos meses, sin embargo, suelen ocupar bastante y al ser conveniente congelar la peche en cantidades pequeñas, puede dificultar la gestión del espacio.
  • Botes de cristal: Estos botes son reutilizables y pueden tenar distintas medidas. Es importante saber que los botes deben tener una boca ancha que permita su limpieza a fondo. Además, la tapa debe ser de plástico y asegurarnos que cierra correctamente. También tiene a su favor el echo de que la grasa no se pega tanto a las paredes y es más fácil reconstruir la leche.

Sea cual sea el recipiente que vayáis a usar recordar:

Es recomendable congelar la leche en pequeñas cantidades para evitar desperdiciarla, ya que una vez descongelada ya no podremos volver a congelarla.

No llenéis nunca el recipiente entero, ya que en especial en los botes de cristal, al congelarse, el volumen se expande y si no tiene espacio puede romper el recipiente.

Además, hay que recordar que al congelarse o enfriarse, la leche se va a separar en dos capas, una de agua y otra con la grasa. Esto es normal y lo único que debemos hacer es mezclar de nuevo ambas capas (bien sea agitando el bote, con una cuchara o calentando la leche).

Y por supuesto saber que puede cambiar de olor y sabor tras estos procesos, pero no quiere decir que la leche esté en mal estado, siempre y cuando se haya almacenado correctamente.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia o para preparar tu banco de leche,  no dudes en ponerte en contacto conmigo.

 

 

Señales de hambre en el recién nacido

Señales de hambre en el recién nacido

Una pregunta recurrente en las mamás y papás, sobre todo primerizos, es ¿Cada cuánto hay que darle de comer a un bebé? ¿Cómo puedo saber si el bebé está saciado? ¿Cuánto tiempo mama un bebé?

Vamos a arrojar un poco de luz a todas estas dudas tan comunes.

En primer lugar, debemos tener claro que los bebés a término son capaces de regularse y saber cuánto y cuándo quieren comer.

Y lo más importante es: ¡LA ALIMENTACIÓN ES A DEMANDA! Tanto si el niño está alimentado con lactancia materna, lactancia artificial o incluso en AC.

Debemos dejar al lado el falso mito de que se debe dar de comer cada tres horas y 10 minutos en cada pecho. Esta más que demostrado que esto no es adecuado y es una de las razones por las que algunas lactancias fracasan. No por las mamás, sino porque los profesionales no han sabido dar respuestas acordes a la evidencia científica.

El pecho, tanto como el biberón, es a demanda, es decir, debemos saber identificar las señales de hambre para poder entender cuando nuestro pequeño nos demanda alimento.

Muchas veces debido a la presión social, a malos consejos o incluso a falsos mitos, caemos en la duda de que el bebé no come suficiente, o que al contrario no debe comer hasta que no pase cierto tiempo, o incluso que debemos despertar al bebé para que coma. Esto último, salvo algunas excepciones, como bebes prematuros o con bajo peso, no es necesario hacerlo.

Los recién nacidos pasan sus primeros meses en su mayoría, haciendo dos cosas: comer y dormir. Por tanto, hoy vamos a hablar de las señales que tenemos que identificar para percibir que nuestro peque tiene hambre.

Señales tempranas de hambre:

  • En este momento es cuando debemos dar de comer al bebé, ya que comienza a tener hambre, pero se encuentra relajado y calmado.
  • El peque comienza a moverse, mueve sus manitas, sus pies, la cabeza, abre los ojitos.
  • Abre la boca en busca de su fuente de alimento, busca el pecho de su mamá.

Señales intermedias:

  • En este momento el bebé ya tiene bastante hambre y está más inquieto.
  • Se estira.
  • Comienza a hacer sonidos.
  • Se agita, mueve sus extremidades con más fuerza.
  • Se lleva la mano a la boca.

Señales tardías:

  • En este momento el bebé está muy hambriento, se encuentra agitado e irritado.
  • Llora desconsoladamente.
  • Se pone colorado.
  • Realiza movimientos muy agitados.

Cuando esto pasa lo mejor es intentar calmar al bebé antes de ponerlo al pecho o darle el biberón. Podemos cogerlo en brazos, acunarlo, recostarlo sobre el pecho, hablarle, acariciarle… hasta que se calme un poco y así pueda comer tranquilo y coger bien el pecho.

Cada bebé es un mundo, porque cada persona es única, y ninguno somos iguales.

Hay bebés que maman menos tiempo, pero más veces, y hay bebés que tardan más tiempo en sentir hambre…

También hay factores que influyen, por ejemplo, un bebé recién nacido tiene un estómago muy pequeño que va aumentando de tamaño según pasan los días, por tanto, cuanto mayor es el bebé tarará más tiempo en pedir alimento y lo obtendrá más rápidamente. Otro factor es el clima, un bebé que nace en verano, muy probablemente, mamará más a menudo, ya que no solo maman para alimentarse, sino que además es la forma que tienen de hidratarse.

Recordemos que un bebé únicamente debe alimentarse de leche hasta los 6 meses de vida, tanto si es lactancia materna como si es artificial.

Por tanto, es importante poner al bebé al pecho cuando comience a manifestar señales de hambre tempranas.

Se les debe ofrecer primero un pecho y dejar que lo vacíe, una vez el bebé suelte el pecho, se le ofrecerá el segundo pecho. Algunas veces tendrá suficiente con uno y a veces comerá de los dos.

Es fundamental que el bebé mame del pecho hasta vaciarlo, y no cambiarlo cada 10 minutos, ya que la composición de la leche va cambiando a la vez que el bebé mama, de modo que, al principio de la toma, la leche contiene mucha más agua y al final de la toma contendrá mucha más grasa.

Hay bebés que tardan más que otros en vaciar el pecho, por lo que debemos dejarle en el pecho hasta que él lo suelte por sí solo y entonces le ofreceremos el segundo pecho.

Una vez que el bebé este saciado, soltará él mismo el pecho y se quedará tranquilo y posiblemente dormido.

La leche materna es suficiente para alimentar a un bebé, de hecho, es el mejor alimento que pueden recibir, así que tranquilos.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Método MELA

Método MELA

¿Sabes lo que es el método de lactancia y amenorrea? ¿Sabes cuáles son las condiciones que debemos seguir para que sea efectivo?

El método MELA o Método de lactancia y amenorrea, es un método anticonceptivo que se ha usado desde la antigüedad y un buen método anticonceptivo en países de desarrollo donde las mujeres no tienen acceso a otros tratamientos.

Es un método que puede ser altamente efectivo durante los primeros 6 meses de lactancia materna, llegando a ofrecer incluso hasta el 98% de protección si se usa adecuadamente.

Fue incluido como método anticonceptivo en 1995 y es el único método considerado natural, ya que está unido al periodo de post parto.

La lactancia materna afecta a la actividad eje hipofisaria ovárica, que impide la ovulación por diferentes motivos:

Durante la succión del pecho del bebé al lactar, se estimula la secreción de beta endorfinas que disminuyen la liberación de factores liberadores de gonadotropinas, lo cual provoca la inhibición del eje hipofisario ovárico.

Estas beta endorfinas además inhiben la dopamina, lo que hace que aumente la liberación de prolactina que suprime la liberación de Gn-RH y esto altera la secreción pulsátil de LH y suprime la actividad ovárica.

Estos factores biológicos hacen que las madres que amamanten puedan estar en amenorrea (sin menstruación) durante más tiempo, llegando incluso hasta los dos años o más.

Incluso cuando la menstruación vuelve puede ser precedida o no de ovulación, pudiendo pasar por varias etapas durante los primeros ciclos menstruales en los cuales no se puede quedar embarazada.

Para que este método sea efectivo se deben de respetar unos requisitos:

  1. No debe haber vuelto la menstruación. Y no ha vuelto a sangrar más allá de día 56 postparto.
  2. Se debe dar Lactancia Materna Exclusiva. No se podrá ofrecer suplementos ni otros productos que haga que el bebé pierda tomas del pecho materno.
  3. No dejar pasar más de 4 horas durante el día sin dar el pecho, ni más de 6 horas por la noche.
  4. El bebé debe ser menor de 6 meses.
  5. El bebé no debe utilizar tetinas o chupetes.

Siempre que se sigan estos requisitos escrupulosamente y el bebé realice al menos 8 tomas al día, la mama tendrá menos de un 2% de probabilidad de quedarse embarazada.

Sin embargo, si no deseamos quedarnos embarazadas bajo ningún concepto, es recomendable que se usen además de este método otros métodos anticonceptivos que sean compatibles con la lactancia materna, ya que, aunque siguiendo los pasos correctamente la fiabilidad es alta, debemos recordar que no es del 100%.

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Leche de Brujas

Leche de Brujas

La leche de brujas o galactorrea del bebé es un proceso que se da a veces en los recién nacidos a término, en cual podemos observar que el pecho de nuestro bebé está inflamado y del pezón puede secretar leche.

Esto es un proceso normal que puede ocurrir tanto en niñas como en niños y que no depende de si están siendo alimentados con lactancia materna o artificial. 

Esto se produce debido a que las hormonas placentarias de la madre pasan al bebé por medio de la placenta en el útero materno. 

Está secreción tiene una composición parecida al calostro materno y se pueden encontrar en ellas grandes cantidades de grasa y ácidos grasos. Aunque está concentración es mayor en la leche materna. 

Esto es algo perfectamente normal, y no debemos asustarnos si se presenta en nuestro bebé al nacer, sin embargo debemos saber que no debemos estimular el pecho del bebé, ni intentar extraer la secreción, ya que su manipulación puede estimular el pecho del bebé y puede producir infecciones.

Esta secreción desaparece sola al cabo de 3 o 4 semanas sin mayor repercusión.

El nombre que se le da, se remonta a la Edad Media. en este momento de la historia la caza de brujas estaba al orden del día y en se pensaba que la presencia de verrugas o el «tercer pezón» se usaba por las brujas para alimentar con leche a seres malignos. A falta de este pezón, la población pensaba que las brujas podían usar a los bebés recién nacidos para alimentar a estos seres malignos. 

Por este motivo algunas personas aún piensan que esta secreción de leche en el recién nacido es algo peligroso y que hay que eliminarla o quitar al bebé la alimentación con pecho materno, aunque nada más lejos de la realidad. 

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CALOSTRO, Oro líquido.

CALOSTRO, Oro líquido.

¿Sabías que la leche materna es un fluido vivo? ¿Sabes que contiene el calostro? ¿Por qué es tan amarillo? ¿Es suficiente la cantidad de calostro para alimentar a los recién nacidos? ¿Qué es la llamada “subida de la leche”? 

 

 

¡Vamos a contestar a todas estas cuestiones que todas las madres nos planteamos!

 Pues sí, la leche materna es un fluido vivo que se adapta a las necesidades nutricionales e inmunológicas del niño a medida que este crece y se desarrolla.

Además, cada leche tiene características propias que la diferencia significativamente de otras leches de mamíferos y la hacen adecuada a la cría de la especie.

La leche materna se va formando normalmente a partir del tercer trimestre del embarazo, de manera que, al nacer nuestro bebé, la leche sea adecuada para él.

De hecho, la leche varia en su composición, no solo en el tiempo, sino que varía su composición en cada toma, en la misma toma, en cada pecho e incluso a lo largo del día.

El llamado “Calostro” es la primera leche materna que secretamos cuando damos a luz a un recién nacido a término.

Es una leche amarilla y espesa. Es amarilla debido a que en su composición se encuentran betacarotenos que le confieren ese color, y es más espesa ya que tiene una alta densidad y poco volumen.

Un recién nacido extraerá aproximadamente de 2 a 20 ml por toma, esta cantidad que nos puede parecer pequeña es suficiente, ya que al nacer los bebés no tienen aún preparados sus riñones, ni su tracto digestivo para tomas mayores. Muchas veces las mamás se asustan porque piensan que sus peques no toman suficiente leche, ya que se despiertan cada poco tiempo pidiendo mamar o tardan mucho tiempo en mamar, sin embargo, esto es normal. Acaban de nacer y mamar es un trabajo que antes no hacían, deben practicar, se cansan por el esfuerzo y además su sistema digestivo no soporta gran cantidad y su estómago aún es muy pequeño.

La naturaleza es sabia y en esa pequeña cantidad de leche nuestro bebé recibirá todos los nutrientes necesarios, proteínas, agua, aminoácidos, vitaminas, minerales, inmunoglobulinas…

El calostro contiene una mayor cantidad de proteínas (lactoferrina), vitaminas (A, E, K), carotenos y minerales que la leche madura. Además, es rica en inmunoglobulinas, en especial IgA, linfocitos y macrófagos que ayudará al sistema inmunitario inmaduro de nuestro bebé y le protegerá frente a gérmenes del medio ambiente.

 El calostro se mantiene durante los primeros 3 a 4 días postparto e irá aumentando su volumen significativamente entre las 36 y 48 horas postparto hasta llegar a volúmenes de entre 500-700 ml diarios a los 5 días postparto.

Este calostro actuará como moderador del desarrollo del bebé y continuará modificándose para cubrir las necesidades del recién nacido hasta llegar a la leche madura.

Es más, si una mamá está amamantando a un hijo mayor, antes, durante y los primeros días postparto su leche pasará por una etapa calostral para poder adecuarse al nuevo miembro de la familia.

A partir del 4º día y hasta más o menos los 15 días postparto, la leche pasará por un periodo de transición, aumentando de forma brusca su producción (subida de la leche) e irá variando día a día hasta alcanzar las características de la leche madura.

El calostro por tanto no solo será suficiente para nuestro bebé, sino que además tiene unas cualidades imposibles de igualar, ya que se ajustará perfectamente a las necesidades de nuestro bebé.

El calostro tendrá especial importancia en:

  • Facilitar la expulsión del meconio (primera deposición del recién nacido, que deberá ser antes de las primeras 48H).
  • Facilitará la producción de lactobacilo bífido en el lumen intestinal del RN.
  • Los antioxidantes y las quinonas son necesarias para protegerlo del daño oxidativo y la enfermedad hemorrágica.
  • Las inmunoglobulinas cubren el revestimiento interior del tracto digestivo, previniendo la adherencia de bacterias, virus, parásitos y otros patógenos. Los recién nacidos no son capaces de producir sus propios niveles de protección hasta casi los 30 días y en consecuencia, las IgAs está en sus niveles más altos durante la etapa de calostro, que es la etapa más vulnerable.
  • El escaso volumen permite al recién nacido a organizar las acciones de succión-deglución-respiración, además, los riñones inmaduros del bebé manejarán mejor estas cantidades.
  • Los factores de crecimiento estimularán la maduración de los sistemas propios del niño.

Así que podemos ver que sí, el calostro es oro líquido, no solo es más que suficiente para alimentar a los bebés en sus primeros días, sino que además confiere unas cualidades y protecciones al organismo de nuestro recién nacido que no se puede igualar.

No es necesario, salvo excepciones muy contadas administrar al bebé L. Artificial extra, si la mamá ha decidido dar el pecho, el bebé comerá las veces que necesite y con un buen agarre, la lactancia materna será lo único que necesite nuestro hijo.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia, no dudes en ponerte en contacto conmigo.