Hoy vamos a hablar de un tema que parece un rompecabezas muchas veces, ¿Cómo se debe conservar la leche materna? ¿Cuánto tiempo puede estar en la nevera o congelador? ¿Por qué huele raro cuando descongelamos la leche?

En primer lugar, deciros que antes de comenzar a realizar un banco de leche materna en casa, es aconsejable probar a congelar un poco y ofrecerlo al bebé antes de hacer un banco grande, debido a que algunas veces los bebés rechazan la leche cuando se ha congelado y descongelado, ya que en algunas ocasiones puede cambiar el sabor y el olor.

Mi consejo es que probéis primero a dar la leche extraída con el método alternativo que hayáis elegido: vasito, cuchara, biberón… Si el bebé no lo rechaza, iremos al segundo paso, ya que sabremos que el bebé no rechaza que le deis el alimento de otro envase que no es el pecho de mamá.

El segundo paso sería congelar una pequeña de leche materna y probar si el bebé la toma bien, una vez que se ha descongelado. Algunas veces el sabor de la leche cambia al descongelarse debido a la acción de la Lipasa, que es una enzima que se encarga de degradar los glóbulos de grasa de la leche materna para que sea más digerible para el bebé.

Sí acepta la leche tras descongelarse perfecto, sino es así es conveniente seguir unos pasos a la hora de congelar y descongelar la leche para que se reduzca la acción de la lipasa y así el bebé acepte mejor esta leche.

Como conservar la leche:

Una vez comencemos a extraernos leche para administrarla al bebé en caso de que nosotras no estemos para darle de mamar, debemos conocer cuánto tiempo dura la leche tanto en temperatura ambiente como en nevera o en el congelador, para ello os dejo esta tabla a continuación.

Otra pregunta común es ¿Qué recipiente es mejor para almacenar la leche?

En realidad, se pueden usar tanto bolsas especificas para ello, como recipientes de plástico o cristal. Cada opción presenta sus pros y sus contras.

  • Bolsas zip: debemos saber que no se pueden reutilizar, es decir que solo tienen un uso, después de ese uso debemos tirar la bolsa y usar una nueva. Lo bueno es que ocupan poco espacio en el congelador.
  • Tarros de plástico: Son seguros y se pueden reutilizar durante algunos meses, sin embargo, suelen ocupar bastante y al ser conveniente congelar la peche en cantidades pequeñas, puede dificultar la gestión del espacio.
  • Botes de cristal: Estos botes son reutilizables y pueden tenar distintas medidas. Es importante saber que los botes deben tener una boca ancha que permita su limpieza a fondo. Además, la tapa debe ser de plástico y asegurarnos que cierra correctamente. También tiene a su favor el echo de que la grasa no se pega tanto a las paredes y es más fácil reconstruir la leche.

Sea cual sea el recipiente que vayáis a usar recordar:

Es recomendable congelar la leche en pequeñas cantidades para evitar desperdiciarla, ya que una vez descongelada ya no podremos volver a congelarla.

No llenéis nunca el recipiente entero, ya que en especial en los botes de cristal, al congelarse, el volumen se expande y si no tiene espacio puede romper el recipiente.

Además, hay que recordar que al congelarse o enfriarse, la leche se va a separar en dos capas, una de agua y otra con la grasa. Esto es normal y lo único que debemos hacer es mezclar de nuevo ambas capas (bien sea agitando el bote, con una cuchara o calentando la leche).

Y por supuesto saber que puede cambiar de olor y sabor tras estos procesos, pero no quiere decir que la leche esté en mal estado, siempre y cuando se haya almacenado correctamente.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia o para preparar tu banco de leche,  no dudes en ponerte en contacto conmigo.