¿Sabías que la leche materna es un fluido vivo? ¿Sabes que contiene el calostro? ¿Por qué es tan amarillo? ¿Es suficiente la cantidad de calostro para alimentar a los recién nacidos? ¿Qué es la llamada “subida de la leche”? 

 

 

¡Vamos a contestar a todas estas cuestiones que todas las madres nos planteamos!

 Pues sí, la leche materna es un fluido vivo que se adapta a las necesidades nutricionales e inmunológicas del niño a medida que este crece y se desarrolla.

Además, cada leche tiene características propias que la diferencia significativamente de otras leches de mamíferos y la hacen adecuada a la cría de la especie.

La leche materna se va formando normalmente a partir del tercer trimestre del embarazo, de manera que, al nacer nuestro bebé, la leche sea adecuada para él.

De hecho, la leche varia en su composición, no solo en el tiempo, sino que varía su composición en cada toma, en la misma toma, en cada pecho e incluso a lo largo del día.

El llamado “Calostro” es la primera leche materna que secretamos cuando damos a luz a un recién nacido a término.

Es una leche amarilla y espesa. Es amarilla debido a que en su composición se encuentran betacarotenos que le confieren ese color, y es más espesa ya que tiene una alta densidad y poco volumen.

Un recién nacido extraerá aproximadamente de 2 a 20 ml por toma, esta cantidad que nos puede parecer pequeña es suficiente, ya que al nacer los bebés no tienen aún preparados sus riñones, ni su tracto digestivo para tomas mayores. Muchas veces las mamás se asustan porque piensan que sus peques no toman suficiente leche, ya que se despiertan cada poco tiempo pidiendo mamar o tardan mucho tiempo en mamar, sin embargo, esto es normal. Acaban de nacer y mamar es un trabajo que antes no hacían, deben practicar, se cansan por el esfuerzo y además su sistema digestivo no soporta gran cantidad y su estómago aún es muy pequeño.

La naturaleza es sabia y en esa pequeña cantidad de leche nuestro bebé recibirá todos los nutrientes necesarios, proteínas, agua, aminoácidos, vitaminas, minerales, inmunoglobulinas…

El calostro contiene una mayor cantidad de proteínas (lactoferrina), vitaminas (A, E, K), carotenos y minerales que la leche madura. Además, es rica en inmunoglobulinas, en especial IgA, linfocitos y macrófagos que ayudará al sistema inmunitario inmaduro de nuestro bebé y le protegerá frente a gérmenes del medio ambiente.

 El calostro se mantiene durante los primeros 3 a 4 días postparto e irá aumentando su volumen significativamente entre las 36 y 48 horas postparto hasta llegar a volúmenes de entre 500-700 ml diarios a los 5 días postparto.

Este calostro actuará como moderador del desarrollo del bebé y continuará modificándose para cubrir las necesidades del recién nacido hasta llegar a la leche madura.

Es más, si una mamá está amamantando a un hijo mayor, antes, durante y los primeros días postparto su leche pasará por una etapa calostral para poder adecuarse al nuevo miembro de la familia.

A partir del 4º día y hasta más o menos los 15 días postparto, la leche pasará por un periodo de transición, aumentando de forma brusca su producción (subida de la leche) e irá variando día a día hasta alcanzar las características de la leche madura.

El calostro por tanto no solo será suficiente para nuestro bebé, sino que además tiene unas cualidades imposibles de igualar, ya que se ajustará perfectamente a las necesidades de nuestro bebé.

El calostro tendrá especial importancia en:

  • Facilitar la expulsión del meconio (primera deposición del recién nacido, que deberá ser antes de las primeras 48H).
  • Facilitará la producción de lactobacilo bífido en el lumen intestinal del RN.
  • Los antioxidantes y las quinonas son necesarias para protegerlo del daño oxidativo y la enfermedad hemorrágica.
  • Las inmunoglobulinas cubren el revestimiento interior del tracto digestivo, previniendo la adherencia de bacterias, virus, parásitos y otros patógenos. Los recién nacidos no son capaces de producir sus propios niveles de protección hasta casi los 30 días y en consecuencia, las IgAs está en sus niveles más altos durante la etapa de calostro, que es la etapa más vulnerable.
  • El escaso volumen permite al recién nacido a organizar las acciones de succión-deglución-respiración, además, los riñones inmaduros del bebé manejarán mejor estas cantidades.
  • Los factores de crecimiento estimularán la maduración de los sistemas propios del niño.

Así que podemos ver que sí, el calostro es oro líquido, no solo es más que suficiente para alimentar a los bebés en sus primeros días, sino que además confiere unas cualidades y protecciones al organismo de nuestro recién nacido que no se puede igualar.

No es necesario, salvo excepciones muy contadas administrar al bebé L. Artificial extra, si la mamá ha decidido dar el pecho, el bebé comerá las veces que necesite y con un buen agarre, la lactancia materna será lo único que necesite nuestro hijo.

Y sí necesitas ayuda con tu lactancia, no dudes en ponerte en contacto conmigo.