Para comenzar a hablar del tema debemos saber primero ¿Qué significan esas siglas de BLW?

Pues bien, aunque su traducción literal “Baby Led Weaning” signifique “Destete liderado por bebés”, a lo que realmente se refiere es a “alimentación complementaria autorregulada”. Sí, en efecto, es el bebé el que se encarga de decidir cuanto quiere comer y de comer por sí mismo.

 El nombre proviene de Gill Rapley que en 2008 publicó su libro de alimentación autorregulada y le puso ese nombre.

 Entonces como vemos el nombre es muy reciente ¿pero es realmente algo de esta época? La respuesta es NO. Si bien el nombre y el concepto vinculado a él es reciente, la base no lo es.

 Actualmente y con lo que nos hemos criado la mayor parte de nosotros es a dar purés a los bebés, ya que así lo hemos vivido y mamado en nuestra sociedad actual. Sin embargo, no siempre ha sido lo habitual ¿No?

 Repasemos un poco de nuestra propia historia. No tan antiguamente las familias daban a sus bebes de comer lo mismo que ellos comían, es decir, lo que había en casa. Sí en casa ese día tocaba lentejas, el bebe de la familia comía lentejas, habitualmente sentado en el regazo de su madre. Entonces ¿Qué fue lo que paso?

En el siglo XIX, con la revolución industrial y la incorporación al ámbito laboral de las mujeres, muchas mujeres tenían muy difícil o imposible alimentar a sus bebés con Lactancia Materna, a raíz de este punto comienza el boom de la industria alimentaria infantil.

 Primero comenzó con las leches de formula, que fueron adaptándose, para prestar una solución a esas madres que no podían cuidar de sus hijos mientras trabajaban y debían dejarlos al cuidado de otras personas.

En España llegaría la primera leche de formula de la mano de Nestlé en 1905.

 A raíz de su popularidad se comenzaron a preparar y sacar al mercado los llamados “preparados industriales de alimentación infantil”. Y desde este punto se comenzó a mentalizar a las familias, que estos preparados eran lo mejor que podían ofrecer a sus hijos, instando a hacerles pensar que eran incluso mejor que la propia comida familiar.

 Todo esto desencadenó en las papillas preparadas para bebés, industriales o no. Una de las razones de peso para su asentamiento es que a los seres humanos no nos gusta no poder controlar las situaciones, en general nos crea ansiedad y más aún si hablamos sobre temas relacionados con lo más importante para nosotros, nuestros hijos. Y lo mismo pasa con el sistema sanitario, donde nos cuesta de manera sobrehumana dar autonomía. De modo que como controlamos más lo que queremos que coma nuestro bebé, dando una papilla nosotros mismos a nuestros bebés, con lo que consideremos adecuado de alimentos, u ofrecer estos mismos alimentos al bebé y dejar que él decida…

 Muchas veces puede crear ansiedad ¿verdad?, ¿Y si se atraganta? ¿y si no come nada? ¿y si tira la comida?, son muchas de las cuestiones que pueden llevarnos a pensar que la mejor solución son las papillas.

 Sin embargo, se han realizado muchos estudios y coinciden en estos puntos:

  •  La alimentación complementaria, es eso, complementaria, es una etapa donde el bebé debe experimentar, trabajar sus instintos y habilidades para poder alimentarse por sí mismo. Recordemos que el alimento principal de un bebé hasta el año es la LACTANCIA, ya sea materna o de formula. De ahí sacarán todo lo necesario, y los complementos ayudarán simplemente a reforzar ciertas carencias a partir de los 6 meses.
  • Se ha demostrado que no existe más incidencia de atragantamiento en bebés alimentados con papillas que en bebés que practican BLW, únicamente y en ambos casos se deben conocer los alimentos potencialmente peligrosos que no son tantos, y de los que hablaremos en otro post.
  • Este método fomenta hábitos saludables y es un método natural y agradable, tanto para las familias como para los bebés, que aprenden a disfrutar de la comida y a integrarla en su día a día.
  • Favorece el desarrollo psicomotor y la coordinación.
  • Permite al bebé desarrollar su instinto de hambre y saciedad, controlando así la sobrealimentación.
  • Además, se recomienda no comenzar más tarde de los 8-9 meses como máximo, a integrar alimentos solidos en la alimentación, ya que se han descrito problemas alimentarios a largo plazo en niños que introdujeron tardíamente texturas grumosas.

 Por tanto, si la primera leche de formula en España llego en 1905 y las batidoras no hace tanto que están en nuestros hogares, que es la moda ¿las papillas o el BLW?

Sí tienes más dudas o deseas una asesoría individual sobre alimentación complementaría, no lo dudes, contacta conmigo.